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¿Utilizar nuevamente la política industrial?

Desde hace mucho tiempo la política industrial ha sido importante para promover sectores específicos que se consideran estratégicos. Aunque hoy la política industrial está de regreso se debate intensamente sobre la conveniencia de volver a utilizar este tipo de estrategias. 

¿Qué es la política industrial? De manera simplificada podemos establecer que es un conjunto de políticas que intentan afectar el resultado de alguna industria o industrias en particular y hay varios instrumentos que el Estado puede utilizar: 

  1. Aranceles: para que los productos nacionales sean más baratos que los extranjeros
  2. Incentivos fiscales: como recuperar dinero por instalar paneles solares en casa
  3. Inversiones directas: el menos utilizado en las últimas décadas
Repasemos algo breve de historia: en 1790 el primer secretario del Tesoro de Estados Unidos de América (EUA) Alexander Hamilton propuso cobrar aranceles a los bienes manufacturados importados desde Inglaterra para proteger a la naciente industria estadounidense. Con esta medida inventó una de las políticas industriales más importantes en los últimos dos siglos y que hoy se encuentra en pleno debate. En el siglo XX el Proyecto Manhattan financiado por el gobierno de EUA realizó grandes avances en energía nuclear, aunque desafortunadamente su objetivo era crear las bombas nucleares. 

La radio, los barcos y los motores de los transportes terrestres y aviones usados durante la segunda guerra mundial fueron desarrollados gracias a las inversiones del sector público. Aunque durante la guerra fría y la carrera espacial se hablaba de política espacial, política de defensa o sanitaria, era de facto, política industrial que promovía sectores específicos que se consideraban estratégicos y donde la inversión privada no llegaba lo suficiente. Finalmente en los años ochenta los semiconductores surgieron gracias a la inversión del dinero de los contribuyentes. Pero a partir de los años ochenta y el giro hacia el Consenso de Washington, las políticas económicas se concentraron en promover la competencia, el libre mercado y la globalización.

Volviendo al presente, a pesar del actual contexto de financiarización de la economía mundial y de un nuevo tipo de imperialismo la política industrial es posible. Uno de los aspectos más debatidos actualmente sobre implementar o no una política industrial es la estrategia que se conoce como elegir ganadores. Los detractores de esta estrategia argumentan que la intervención del Estado con este tipo de políticas es que causa distorsiones en el libre funcionamiento del mercado. Los defensores sostienen que no se trata de elegir a una sola empresa o sector sino que, mediante la provisión de servicios públicos e inversión en investigación tiene el potencial de incidir en la productividad general del trabajo y así fortalecer sectores claves de la economía como el energético, el tecnológico o el manufacturero. 

Pero ¿por qué está de regreso la política industrial? 

Porque aunque actualmente EUA es el mayor inversor en desarrollo de la industria de los semiconductores, que incluye diseño de circuitos y software así como de CPU´s y chips digitales, los mayores productores de estos adelantos tecnológicos son China, Corea del Sur y Taiwán. Además en los años sesenta del siglo pasado EUA invertía casi el 20% de su PIB en investigación y desarrollo (I+D) pero actualmente ese porcentaje es de apenas el 6%. Nuevamente los defensores arguyen razones de seguridad nacional pues la pandemia y las interrupciones en la cadena de suministro internacional mostraron la gran dependencia de EUA respecto a Asia para proveerse de los semiconductores que requieren todo tipo de aparatos electrónicos. 

Por ello, el año pasados se aprobó la Ley de Chips en EUA para construir en suelo estadounidense fábricas de semiconductores. Los críticos de esta medida se oponen porque se debería de dejar al mercado que determine cuáles son las empresas que podrían competir contra los asiáticos en vez de darle millones de dólares a algunas empresas previamente seleccionadas para que construyan fábricas de chips. Su argumento es que se está apoyando de antemano a los ganadores lo cual es una intervención estatal que provocará distorsiones en el mercado. 

Quizás lo que no están considerando los críticos de la política industrial es que en realidad se están eligiendo a los perdedores para que estén en mejores condiciones de competir contra las empresas chinas y asiáticas que reciben grandes cantidades de subsidios por parte de su gobierno OECD, 2019, pp. 8.

Conclusión

La política industrial es un conjunto de políticas que buscan afectar el resultado de alguna industria o industrias en particular. El Estado puede utilizar varios instrumentos, como aranceles, incentivos fiscales e inversiones directas. Desde hace dos siglos, la política industrial ha sido importante para promover sectores específicos que se consideraban estratégicos. Actualmente, la política industrial está de regreso debido a la gran dependencia de EUA respecto a Asia para proveerse de semiconductores. 

Sin embargo, se debate intensamente sobre la estrategia de elegir ganadores en la política industrial. Los defensores sostienen que mediante la inversión en investigación y servicios públicos, se puede incidir en la productividad general del trabajo y fortalecer sectores claves de la economía. Los críticos argumentan que esto causará distorsiones en el libre funcionamiento del mercado. En cualquier caso, una de las preocupaciones es que la nueva política industrial de Estados Unidos es muy costosa en medio de un clima de endeudamiento y gran déficit gubernamental.


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