Desde hace mucho tiempo la política industrial ha sido importante para promover sectores específicos que se consideran estratégicos. Aunque hoy la política industrial está de regreso se debate intensamente sobre la conveniencia de volver a utilizar este tipo de estrategias.
¿Qué es la política industrial? De manera simplificada podemos establecer que es un conjunto de políticas que intentan afectar el resultado de alguna industria o industrias en particular y hay varios instrumentos que el Estado puede utilizar:
- Aranceles: para que los productos nacionales sean más baratos que los extranjeros
- Incentivos fiscales: como recuperar dinero por instalar paneles solares en casa
- Inversiones directas: el menos utilizado en las últimas décadas
Volviendo al presente, a pesar del actual contexto de financiarización de la economía mundial y de un nuevo tipo de imperialismo la política industrial es posible. Uno de los aspectos más debatidos actualmente sobre implementar o no una política industrial es la estrategia que se conoce como elegir ganadores. Los detractores de esta estrategia argumentan que la intervención del Estado con este tipo de políticas es que causa distorsiones en el libre funcionamiento del mercado. Los defensores sostienen que no se trata de elegir a una sola empresa o sector sino que, mediante la provisión de servicios públicos e inversión en investigación tiene el potencial de incidir en la productividad general del trabajo y así fortalecer sectores claves de la economía como el energético, el tecnológico o el manufacturero.
Pero ¿por qué está de regreso la política industrial?
Porque aunque actualmente EUA es el mayor inversor en desarrollo de la industria de los semiconductores, que incluye diseño de circuitos y software así como de CPU´s y chips digitales, los mayores productores de estos adelantos tecnológicos son China, Corea del Sur y Taiwán. Además en los años sesenta del siglo pasado EUA invertía casi el 20% de su PIB en investigación y desarrollo (I+D) pero actualmente ese porcentaje es de apenas el 6%. Nuevamente los defensores arguyen razones de seguridad nacional pues la pandemia y las interrupciones en la cadena de suministro internacional mostraron la gran dependencia de EUA respecto a Asia para proveerse de los semiconductores que requieren todo tipo de aparatos electrónicos.
Por ello, el año pasados se aprobó la Ley de Chips en EUA para construir en suelo estadounidense fábricas de semiconductores. Los críticos de esta medida se oponen porque se debería de dejar al mercado que determine cuáles son las empresas que podrían competir contra los asiáticos en vez de darle millones de dólares a algunas empresas previamente seleccionadas para que construyan fábricas de chips. Su argumento es que se está apoyando de antemano a los ganadores lo cual es una intervención estatal que provocará distorsiones en el mercado.
Quizás lo que no están considerando los críticos de la política industrial es que en realidad se están eligiendo a los perdedores para que estén en mejores condiciones de competir contra las empresas chinas y asiáticas que reciben grandes cantidades de subsidios por parte de su gobierno OECD, 2019, pp. 8.

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