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Política industrial en el siglo XXI

Después de la crisis económica de 2008-2009, se ha reconocido la importancia de la política industrial en todo el mundo. 

Hay algunos problemas que la teoría neoclásica no ha abordado, como los compromisos en un contexto de incertidumbre y el aprendizaje en la producción, así como la gestión macroeconómica y la gestión de conflictos por parte del Estado. 

Además, hay tres nuevas realidades en la economía mundial: los nuevos patrones de acumulación, la financiarización y las nuevas formas de imperialismo. Todo esto afecta la creación, captura y distribución de valor en las cadenas de valor mundiales. El objetivo es contribuir a este debate renovado sobre la política industrial y desarrollar líneas de investigación que se han descuidado en el pasado.

El primer problema en la producción es que las empresas tienen que comprometer recursos en un ambiente incierto. A veces, esto significa gastar dinero en mejoras para aumentar la productividad. Pero estas mejoras pueden ser inciertas, lo que hace que las empresas quieran tener más control sobre el mercado. Pueden hacer esto eliminando a la competencia, formando alianzas o cárteles, controlando a sus proveedores, construyendo relaciones a largo plazo y haciendo publicidad.

Por supuesto, estas políticas pueden fallar, pero eso no significa que no debamos intentarlo. Los hacedores de políticas deben ser cuidadosos y revisar constantemente la situación para resolver los problemas. Si el gobierno y las empresas trabajan juntos, pueden reducir la incertidumbre y crear nuevos mercados.

A veces, las empresas no pueden hacer todo esto solas, y es ahí donde entran las políticas gubernamentales. Estas políticas pueden ayudar a reducir la incertidumbre en la producción. Pueden hacer esto protegiendo a las empresas nuevas, restringiendo la competencia y dando trato preferencial en la contratación pública. También pueden ayudar a desarrollar nuevas tecnologías y promover la investigación y el desarrollo.

El aprendizaje es importante en la producción porque ayuda a desarrollar habilidades y capacidades productivas. Esto es lo que hace que las economías industrializadas sean diferentes de las no industrializadas. El aprendizaje en la producción es esencial para aumentar la productividad, crear empleos y mantener el estado de bienestar. Sin embargo, el aprendizaje se ha desconectado cada vez más de la producción. Muchas personas piensan que los malos resultados en la producción se deben a la falta de inversión en I+D y educación, pero esto no es cierto. El aprendizaje en la producción es fundamental para la innovación, especialmente en las industrias manufactureras. Hay cinco mecanismos que desencadenan el aprendizaje en la producción, tres del lado de la oferta y dos del lado de la demanda. El aprendizaje en la producción es importante para resolver problemas y mejorar la calidad de los productos.

El Estado tiene un problema importante en la gestión de la economía. 

¿Cómo pueden las políticas industriales y macroeconómicas trabajar juntas para lograr el desarrollo? 

Históricamente, el debate sobre la política industrial se ha centrado en la oferta. Pero, en la práctica, una tasa de interés alta desalienta la inversión, especialmente en la industria manufacturera. Además, una moneda sobrevaluada puede afectar negativamente a las industrias exportadoras. Sin embargo, se pueden tomar medidas para contrarrestar estos efectos negativos.

El Estado tiene un problema sin resolver: la gestión de conflictos. Todas las políticas pueden generar conflictos, especialmente las políticas industriales. Hay dos tipos de medidas para reducir los conflictos: reactivas y anticipatorias. Las reactivas son temporales o permanentes y pueden incluir protección temporal y/o subsidios para empresas en dificultades. Las medidas anticipatorias pueden reducir los conflictos entre empresas o sectores y pueden incluir seguros sociales para empresas y programas de reentrenamiento y reempleo para trabajadores. El estado de bienestar también es importante para reducir la resistencia de los trabajadores a la reestructuración industrial.

La economía mundial está cambiando y hay tres procesos importantes que debemos entender. 

El primero es cómo las empresas grandes están capturando valor en las cadenas globales de valor y cómo esto puede afectar a los países y empresas más pequeñas. 

El segundo es que los límites entre los sectores de la economía están desapareciendo, lo que significa que es más difícil distinguir entre manufacturas y servicios. 

El tercero es que las innovaciones tecnológicas pueden cambiar la naturaleza de un sector y redefinir los límites entre ellos. Para entender mejor estos cambios, necesitamos una nueva forma de clasificar los sectores basada en las tecnologías de producción.

La financiarización de la economía mundial es un tema complejo que afecta a empresas, países y personas. Las corporaciones han desarrollado nuevas formas de practicar y transmitir la financiarización, lo que dificulta que los países puedan influir en los flujos financieros. Esto puede afectar al desarrollo industrial y romper el vínculo entre la inversión y los beneficios. Además, la desregulación del sistema financiero global ha expuesto a los países a la inestabilidad de los flujos de capital financiero y a los shocks macroeconómicos. La falta de inversión en el futuro es una amenaza para la economía y la sociedad.

El nuevo imperialismo se refiere al desequilibrio de poder internacional en la política industrial. En el pasado, los imperios privaban a las colonias del derecho a fijar sus propios aranceles y les impedían proteger su industria. Sin embargo, entre 1920 y 1970, los países imperialistas relajaron su control y reconocieron la necesidad de proteger a las industrias nacientes de los países en desarrollo. Pero en 1982, la crisis de la deuda del tercer mundo y la caída de la URSS impulsaron el retorno del libre mercado. Aunque los países en desarrollo están más limitados en el uso de medidas de política industrial, todavía hay espacio para maniobrar. La OMC prohíbe las tarifas y subvenciones destinadas a la promoción de las exportaciones y las que exigen contenidos locales, pero aún hay medidas de política industrial que son domesticas por naturaleza y no son objeto de acuerdos internacionales. 

En conclusión, aunque las restricciones a la política industrial de los países en desarrollo se han reforzado en las últimas dos décadas, esto no significa que la política industrial se haya vuelto imposible.



Este texto es un breve resumen del artículo Chang, H.-J., & Andreoni, A. (2020). Industrial Policy in the 21st Century. Development and Change, 1-28. 

Para consultarlo completo se puede ir: aquí


Otras referencias:

[1] Williamson, O. (1983) ‘Credible Commitments: Using Hostages to Support Exchange’, American Economic Review 73(4): 519–40.

[2] Andreoni, A. (2018) ‘The Architecture and Dynamics of Industrial Ecosystems’, Cambridge Journal of Economics 42(6): 1613–42.

[3] Chang, H-J., J. Hauge and M. Irfan (2016) Transformative Industrial Policy for Africa. Addis Ababa: United Nations Economic Commission for Africa.

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