En esta entrada presento las posturas en torno a "elegir ganadores" en el marco de una política industrial activa dirigida por el Estado.
En el contexto de la política industrial, la política de elegir ganadores se refiere a la estrategia de seleccionar ciertas industrias o empresas que se consideran prometedoras o estratégicas, y otorgarles ventajas competitivas y apoyos del gobierno para que puedan crecer y prosperar. Esta política implica que el gobierno puede identificar las industrias o empresas que tienen más posibilidades de éxito y promover su desarrollo, incluso a expensas de otras industrias o empresas que no reciben el mismo apoyo.
Durante la época de la segunda posguerra las políticas industriales se centraban en elegir qué empresas ganarían y estimular nuevas empresas. Pero a partir de los años ochenta y el giro hacia el Consenso de Washington, las políticas económicas se concentraron en promover la competencia, el libre mercado y la globalización. La idea es que el libre mercado ayuda a los consumidores a obtener mejores productos a precios más bajos. Desde antes los economistas habían discutido si la eficiencia económica debería ser más importante que la equidad social, es decir, si los beneficios deberían ser mayores que la igualdad. Algunos pensaron que los ganadores compensarían a los perdedores. En 1975 el economista Arthur Okun llamó a esto "la gran compensación".
Sin embargo, desde la crisis financiera de 2008-2009 algunos economistas han cuestionado la validez de estos postulados y han señalado la pertinencia de volver al diseño de políticas industriales que reactiven la productividad y mejoren las condiciones de vida de los trabajadores. Algunos sostienen que que muchas economías desarrolladas no están invirtiendo suficiente en mejorar la capacidad productiva y aprender nuevas cosas, lo que reduce la cantidad de dinero que se puede ganar y desacelera el crecimiento económico. Para que la política industrial funcione, el gobierno debe asegurarse de que haya ciertas condiciones económicas y manejar los conflictos que pueden surgir al hacer cambios estructurales. Pero, siempre hay costos y beneficios al cambiar las políticas, y no es fácil compensar a todos.
Una publicación reciente de Ruchir Agarwal en la revista Finance & Development del Fondo Monetario Internacional (marzo 2023) pone en cuestión la idea de volver a elegir campeones como una práctica de la política industrial. Reconoce la importancia del debate sobre si es necesario encontrar un nuevo equilibrio entre la intervención estatal y las fuerzas del mercado y el rápido avance de la región asiática liderada por China en materia tecnológica pero defiende la idea de que hay que ser prudentes al volver a este tipo de políticas, al menos en Estados Unidos y Europa donde se están llevando a cabo importantes esfuerzos para recuperar algo de competitividad o al menos no seguir perdiendo peldaños en el mercado mundial.
Alerta sobre los peligros de elegir campeones y sobre los efectos negativos que predice la teoría, es decir, las posibles distorsiones que puede crear el Estado o la mala asignación de recursos que pueda generar al intervenir en la economía apoyando a ciertas industrias o sectores.Propone el marco del Trilema Estratégico del Crecimiento para orientar a los hacedores de políticas en el difícil objetivo de lograr el equilibrio entre el crecimiento económico, la estabilidad financiera y fiscal y apoyar a los posibles campeones nacionales. Se trata de un trilema porque perseguir dos de estos objetivos implica sacrificar parcialmente al tercero. Para reducir al mínimo las pérdidas propone elegir campeones seguros, apoyar campeones audaces y fomentar el capitalismo de mercado justo. En el largo plazo el autor defiende la tercera estrategia como la más eficaz para lograr la innovación al largo plazo. Es decir, que sigue favoreciendo la hipótesis del libre mercado como el mejor asignador de recursos en el largo plazo. Sugiere que los políticos no deben de ceder a la presión cortoplacista de apoyar a ciertas empresas o sectores pues ello puede poner en riesgo el crecimiento de largo plazo.
Sin embargo, Hausman (2023) está de acuerdo en que las políticas industriales han vuelto, pero ya no se tratan de escoger a los ganadores como se hacía antes, sino de asegurar que se suministren bienes públicos para mejorar la productividad. Aunque en Estados Unidos y Europa todavía se acostumbra que el gobierno intervenga en la economía para corregir los problemas del mercado, la crisis de la pospandemia y la baja productividad laboral están cambiando cómo los políticos piensan.
Las políticas industriales han vuelto, pero ya no se tratan de escoger a los ganadores como se hacía antes, sino de asegurar que se suministren bienes públicos para mejorar la productividad.
Hasta aquí la presentación breve de dos posturas a cerca de la elección de ganadores en el contexto del renacimiento de la política industrial en las economías occidentales avanzadas. En resumen, el debate sobre la política industrial y elegir ganadores ha existido desde hace décadas. En el pasado, se centraba en elegir qué empresas ganarían y estimular nuevas empresas, pero a partir de los años ochenta, se promovió la competencia, el libre mercado y la globalización. Desde la crisis financiera de 2008-2009, algunos economistas han cuestionado la validez de estos postulados y han señalado la pertinencia de volver al diseño de políticas industriales que reactiven la productividad y mejoren las condiciones de vida de los trabajadores. Si bien la idea de volver a elegir campeones como una práctica de la política industrial sigue siendo cuestionable debido a los peligros de elegir campeones y las posibles distorsiones que puede crear el Estado la política industrial tiene el potencial de incidir en la productividad del trabajo y fortalecer sectores estratégicos de la economía como el energético, el tecnológico y/o el manufacturero.
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