Durante el siglo XIX, más allá de Occidente, pensadores orientales reflexionaron acerca de las ventajas de la autarquía para sus países, en un contexto de expansión de los imperios europeos.
En una entrega anterior abordamos brevemente las principales ideas de tres autarquistas europeos clásicos: Englebert Kaempfer (1651-1716) Jean-Jaques Rousseau (1712-1778) y Johann Fichte (1762-1814). Decíamos que la exploración de la historia de las ideas detrás del pensamiento autárquico, que aboga por la autosuficiencia nacional en términos económicos, políticos y culturales, nos permite afirmar que existen sólidos fundamentos para que este tipo de concepción del desarrollo nacional pueda ser una salida contemporánea viable para las naciones sin implicar un riesgo de inestabilidad y caos para el mundo.
Se destacó que el pensamiento autárquico no es homogéneo y que sus fundamentos se han desarrollado en contextos sociales e históricos muy diferentes, lo que ha dado lugar a diferentes enfoques y objetivos específicos.
La heterogeneidad del pensamiento autárquico nos da la pauta para explorar las ideas de aquellos autores no occidentales pues, como se mencionó, los diversos contextos sociales e históricos han enriquecido las perspectivas y visiones sobre las ventajas de que un país se apegue a la autonomía nacional. En este oportunidad abordaremos las ideas de pensadores orientales.
Shizuki Tadao (1760-1806)
En el cambio del siglo XIX, las ideas del académico Shizuki Tadao fueron importantes para Japón. Él acuñó el término sakoku (aislamiento nacional) en 1801 para describir las políticas del país, las cuales defendió como una forma de proteger la autonomía cultural y económica de Japón de la amenaza extranjera. Shizuki tradujo el apéndice del libro de Kaempfer sobre la historia de Japón, que previamente había elogiado las políticas autárquicas del país oriental, con la esperanza de estimular el orgullo y la identificación nacional. Esta traducción representa un ejemplo notable de cómo las ideas autárquicas fluían de Este a Oeste y viceversa en ese momento histórico temprano.
Aizawa Seishisai (1782-1863)
Fue un samurái japonés y un pensador nacionalista de la escuela Mito durante el período shogunato tardío. Desarrolló la idea de la autarquía en su trabajo "Shinron" (Nuevas tesis) en 1825, en el que defendía la política del gobierno de utilizar la fuerza para repeler los barcos extranjeros que intentaban desembarcar en Japón. Aizawa argumentó que la autarquía podría ser una herramienta para unificar la voluntad del pueblo y fomentar los valores confucianos tradicionales de Japón. También hizo hincapié en la influencia política y religiosa que podrían tener los extranjeros a través del comercio y en cómo la apertura comercial podía dañar la economía tradicional de Japón. Las ideas de Shizuki y Aizawa circularon en círculos intelectuales y finalmente se publicaron en los años 50 del siglo XIX, en un momento en que se debatía la apertura económica de Japón. Después de la Restauración Meiji en 1868, la mayoría de los pensadores japoneses aceptaron la integración de Japón en los mercados mundiales.
Sada Kaiseki (1818-1882)
Fue un intelectual budista que lideró boicots contra productos extranjeros en Japón en la década de 1870 y principios de la década de 1880. Kaiseki argumentó que Japón necesitaba políticas económicas adaptadas a su cultura y necesidades, basadas en la agricultura y métodos de producción artesanales japoneses. También se opuso a los productos extranjeros que dependían de combustibles fósiles y abogó por la protección de los productores locales. En la época de Kaiseki había una mayor aceptación de la autarquía en Corea debido a la presión extranjera para la apertura económica.
Lee Hang-ro (1792–1868)
El coreano Hang-ro se resistió firmemente a la apertura económica de su país en el siglo XIX. Fue el líder de los opositores y argumentaba que la apertura económica conduciría a la influencia cultural extranjera y la pérdida de los valores neoconfucianos de Corea. También temía que la apertura económica perjudicara a los productores locales y abriera la puerta a la explotación extranjera. Lee también creía que la autarquía fortalecería la capacidad defensiva de Corea y la protegería de la influencia política extranjera.
Conclusión
Tras este breve repaso podemos afirmar que los pensadores autarquistas orientales, como Shizuki Tadao, Aizawa Seishisai, Sada Kaiseki y Lee Hang-ro, defendieron la idea de la autarquía como una forma de proteger la autonomía cultural y económica de sus países ante la pérdida de sus valores tradicionales por la amenaza extranjera que implicaba la expansión de los imperios europeos.Estos pensadores resaltaron la importancia de políticas económicas adaptadas a su cultura y necesidades, basadas en la agricultura y métodos de producción artesanales locales, y se opusieron a los productos extranjeros que dependían de combustibles fósiles y a la apertura comercial.
En una próxima entrega revisaremos las ideas de otros autores en América del Sur y Central y África que aportaron perspectivas interesantes sobre la necesidad de la autarquía en sus respectivos países.

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